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APS: Sin atención primaria no hay sistema de salud

APS: Sin atención primaria no hay sistema de salud
Ventajas de la atención primaria: Carlos David Abadía Abad

A pesar de que son dos procesos diferentes, para poder implementar una estrategia correcta de Atención Primaria de Salud (APS), se necesita un sistema de integración entre las instituciones públicas proveedoras de atención de salud. La integración es un proceso administrativo entre dos entidades para potenciar sus fortalezas y disminuir sus debilidades.

En nuestro país, el proceso de integración que se inició desde 1973 tuvo una suspensión en 1990, y después se retomó en 1995, pero no con la debida convicción. Sin la voluntad política real del Ejecutivo y con los dos dirigentes de la salud —ministro y director general de la Caja de Seguro Social (CSS)— con visiones diferentes, el proceso no avanzó como debía. Sin embargo, esos 17 años dejaron, entre fallas y aciertos, muchos conocimientos y una memoria institucional que hoy nos sirve como experiencia.

Con la integración no solo garantizamos la atención universal, sino que brindamos accesibilidad a todos los panameños a la atención de salud y continuidad en la atención. La CSS solo posee 78 instalaciones de salud a nivel nacional. No existen instalaciones de la Caja entre Santiago de Veraguas y David, Chiriquí, una distancia de 182 km; tampoco existen instalaciones de la CSS en ese tramo. Igual sucede entre Villa Zaíta y San Juan de Colón; en el Darién y en seis distritos de la península de Azuero. En todas estas áreas residen asegurados y pensionados.

Sería una irresponsabilidad que la Caja construyera instalaciones en todas esas áreas, gastando entre 2,000 y 3,000 millones de dólares, existiendo instalaciones del Ministerio de Salud (Minsa), que posee más de 200, sin contar subcentros y puestos de salud. Esta es la primera gran ventaja de la integración. La otra es poder brindar atención universal a todos los panameños, sin importar su estatus laboral.

El 30% de los panameños, durante su vida laboral, pasan a las filas de los no asegurados, principalmente en las áreas de la construcción, comercio, agro e industria. ¿Qué sucede entonces? Si tenemos un 30 % de la población sufriendo enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o cardiopatías, al perder el seguro también pierden sus tratamientos y se complica su estado de salud. Regresan a trabajar a los 6, 12 o 18 meses, los afilian nuevamente a la CSS, pero la institución se perjudica, porque ahora necesitarán tratamientos más costosos. Además, las condiciones de salud del asegurado ya no son las mismas y su productividad disminuye. Esta es otra situación que la integración ayudará a resolver.

Solo les recuerdo que hace seis años, durante la pandemia, unos 250,000 asegurados perdieron su trabajo. La mitad regresó a la Caja, pero hubo tales complicaciones en los pacientes que sufrían de diabetes e hipertensión que evolucionaron a insuficiencia renal, y hoy día existe más del 10 % de casos de diálisis de lo que debería haber.

Además de estas ventajas, ambas instituciones mejorarían su eficiencia planificando en conjunto, realizando compras conjuntas y evitando duplicar servicios. Pero lo más importante es que se podría desarrollar una estrategia correcta de Atención Primaria de Salud.

La APS está basada en un médico de cabecera (MC), que es un médico general capacitado y actualizado, con la capacidad de brindar atención integral a la familia. Además, puede atender de manera eficiente al paciente con enfermedad crónica controlada, en coordinación con el especialista. Estas acciones disminuyen sustancialmente el tiempo de las citas con especialistas. Hoy se calcula que el 40 % de las citas con especialistas son para generar una receta o ver un paciente controlado, responsabilidad que el médico de cabecera puede asumir.

Ese médico de cabecera está apoyado por su equipo de salud. El actual sistema de atención de salud está basado en la atención espontánea: “me siento mal, voy a buscar consulta”. No existe la mínima posibilidad de realizar atención preventiva, ni control ni seguimiento del paciente.

El objetivo de la APS es ordenar la atención mediante las siguientes acciones: Sectorización: se aplica basada en la accesibilidad y cercanía del área residencial. La familia escoge su médico de cabecera y se adscribe a él. Cada médico puede atender alrededor de 400 familias, es decir, no más de 2,000 personas. De esta manera, el médico tiene conocimiento integral de sus pacientes, les planifica su próxima cita según su estado de salud, se eliminan las filas de la madrugada y, principalmente, se tiene control de los pacientes crónicos. Se genera el elemento fundamental en la relación médico-paciente: la confianza.

Hoy día, en los cuartos de urgencias de hospitales de Herrera y Los Santos, más del 90% corresponde a pacientes sanos o con enfermedades crónicas que no están siendo tratados correctamente. Esta situación pone en mayor riesgo el futuro de la atención de salud.

La voluntad política del Ejecutivo y la visión compartida del ministro y del director de la Caja sobre la integración y la creación de un sistema de atención basado en la prevención son la garantía de poder lograrlo en este periodo y blindarlo.

El autor es odontólogo y asesor del Minsa.


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