Hace dos años, La Prensa evaluó la posibilidad de publicar estudios de opinión pública frente al torneo electoral de este 2019, pero la conclusión fue que no convenía hacerlo. No solo en Panamá, sino en países de primer mundo, diversas encuestas habían fracasado en su intento de medir el estado de ánimo de la colectividad, lo que trajo como consecuencia la pérdida de confianza en la herramienta. Además de ello, representaba un sacrificio económico importante que pocos parecían valorar.
Sin embargo, al acercarse la campaña, y viendo cómo las redes ponían a circular toda suerte de informes, sondeos y encuestas sin base científica ni fuente conocida ni certificación, decidimos reconsiderar. Iniciamos la búsqueda de profesionales idóneos; entablamos conversaciones con una encuestadora de amplia trayectoria en España; investigamos su récord y sus vínculos y emprendimos el proceso de cumplir con los requerimientos del Tribunal Electoral, con miras a obtener la autorización para dar a conocer los resultados que arrojara su trabajo.
Hoy podemos anunciarles que estamos listos para, a partir de la próxima semana, presentarles los datos obtenidos. Es importante explicar que, a diferencia de las encuestas que La Prensa contrató en las elecciones hasta 2014, que eran cara a cara, estos se basan en una encuesta telefónica. La tecnología disponible y los cambios en el estilo de vida y hábitos de los panameños indican que esta es la mejor manera de llegar a la mayoría calificada para votar.
No podemos concluir este mensaje sin recordar que las encuestas son la fotografía de un momento. Los resultados que haremos de conocimiento público no son ni pretenden ser un anticipo de lo que sucederá el 5 de mayo, pero sí un estudio científico e independiente de lo que los electores piensan y sienten hoy respecto a los temas, los colectivos y las personas que aspiran a gobernar Panamá en el próximo quinquenio.
