En el año 2014,la planilla del Estado representaba un gasto anual de $2 mil 537 millones, y cuatro años después, esa cifra aumentó a casi $4 mil millones. Es debatible si en este tiempo los servicios públicos han mejorado, si los usuarios de los despachos gubernamentales sienten que reciben una mayor atención, o si los pacientes de los hospitales y los estudiantes de los colegios oficiales pueden afirmar que aumentó la calidad de lo que reciben. Lo que sí es cierto es que categorías enteras de servidores públicos, como policías y educadores, han visto sus salarios aumentar significativamente, sin que existan evaluaciones de su desempeño o mediciones del impacto de su trabajo. La planilla estatal es quizás la razón más importante de por qué ha aumentado el gasto público, y algunas inversiones clave tuvieron que ser pospuestas. La realidad panameña es que se contrata personal sin sentido, por compromiso político, sin tomar en cuenta la vocación o la voluntad de servir de los contratados. La planilla estatal crece anualmente de forma automática por las leyes especiales, y aumenta por las presiones de sectores que con sus huelgas, piqueteos y paros militantes saben extorsionar a todo un país. Este modelo de funcionamiento de la administración pública debería tener sus días contados, ya que el presupuesto no es infinito ni tampoco la paciencia de un pueblo frustrado. Es urgente un cambio de la cultura política de todos.
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13 jul 2019 - 05:00 AM
