Panamá es un país en pleno crecimiento demográfico, su población envejece, y los retos sanitarios aumentan. Esto debería ser razón suficiente para que los gobiernos hubiesen tomado conciencia de la necesidad de formar más médicos y otros especialistas de la salud para atender las mayores necesidades de toda la sociedad. Mientras se construyen y se licitan nuevos complejos hospitalarios, faltan profesionales de la medicina suficientes para ofrecer los servicios de salud que requieren esas nuevas instalaciones. Todos estos desafíos reclaman que el principal centro de formación profesional para los médicos del país, la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, esté en las condiciones más adecuadas para este gran desafío. La realidad es otra. Las instalaciones actuales están obsoletas, carecen de equipamientos modernos y la población estudiantil se encuentra hacinada. Es urgente para el mejoramiento de la salud de los panameños contar con una Facultad de Medicina para el siglo XXI. Los retrasos imperdonables del gobierno saliente en esta tarea deben ser subsanados por la nueva administración. Es inaceptable que la educación de los médicos se encuentre en estado crítico.
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21 jun 2019 - 05:00 AM
