El inicio de una amable transición entre el gobierno saliente y la administración entrante, ha elevado las expectativas acerca de las ejecutorias del nuevo gobierno. Aunque los votos depositados en las urnas el 5 de mayo pasado dieron una victoria por estrecho margen a Laurentino Cortizo, su partido controla ampliamente la Asamblea Nacional y una mayoría de los municipios del país. Precisamente, por esta realidad, no es necesario el uso de madrugonazos o de imposiciones para proceder hacia el avance de importantes políticas públicas. Claros desafíos como el del Seguro Social, las reformas constitucionales, la educación, la lucha contra la corrupción, el agua, la energía eléctrica y el mismo funcionamiento del gobierno, reclaman que se actúe de cara a la ciudadanía con consultas y consensos. La esperanza de una mejoría económica animó buena parte de la decisión electoral. Sin embargo, el nuevo gobierno debe liderar sin exageraciones y con la verdad en todo momento. Los panameños debemos trabajar para construir un país sólido, democrático y estable económicamente. Eso no se logra de la noche a la mañana, ni con milagros del gasto público. La tan ansiada era de la prosperidad sostenible necesita de un buen gobierno, una mejor oposición y una ciudadanía responsable.
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14 may 2019 - 05:00 AM