Aunque la composición de la nueva Asamblea Nacional que entrará en funciones el 1 de julio venidero no está totalmente definida, hay dos aspectos a destacar. El primero es la existencia de una pequeña bancada conformada por diputados de libre postulación, que incluye nuevos talentos políticos, entre los que descuella el diputado más joven y más votado de todo el país. Esta bancada debe ser la portaestandarte del saneamiento institucional y la que empuje una reforma del cuerpo legislativo. A la vez, debe evitar ser absorbida por la politiquería y el clientelismo que reina en la Asamblea. Estas nuevas caras contrastan con el segundo aspecto, y que consiste en que el partido político que ganó la Presidencia de la República contaría, además, con una mayoría absoluta en el poder legislativo. Aunque esto le da gobernabilidad a la nueva administración, también será necesario que toda la sociedad la vigile, a fin de que la democracia funcione y el Estado de derecho se mantenga. El nuevo gobierno debe entender que quienes le dieron su voto no le entregaron un cheque en blanco para hacer lo que le parezca. Y la Asamblea tiene ahora la oportunidad de superar sus viejos vicios y prevenir nuevos dilemas.
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07 may 2019 - 05:00 AM
