Panamá es un país rico, pero empobrecido por elección propia. Los recursos naturales del país hacen posible negocios tan productivos como el Canal interoceánico; la posición geográfica es un activo poco explorado y menos aún explotado, pero con un potencial extraordinario y prometedor. Las hidroeléctricas son posibles gracias a los ríos, y el sol y el viento son capaces de generar electricidad limpia y renovable, incluso desde cada hogar. Entonces, ¿por qué no incentivar este tipo de generación eléctrica en vez de quemar gas o bunker? En el verano hay abundante sol y viento, que es la materia prima para la generación a pequeña escala y con ello evitaríamos la dependencia de otras fuentes no renovables y altamente contaminantes. El Estado, si en verdad quisiera fomentar el uso de energías limpias, debería incentivar a los consumidores a emplearlas. Así como hay incentivos y subsidios para comprar casas, debería haberlos para utilizar nuevas fuentes de energía y no solo para las empresas que están en este negocio, sino para todas aquellas personas que quieren aportar para que nuestro país dependa menos de la generación contaminante. Todos podemos hacer nuestra contribución, pero el Estado tiene un rol que hacer a fin de que estas inversiones no sean tan costosas para el que quiere poner una pequeña planta en su hogar. Podemos ser ejemplo para la región y pioneros en el uso masivo y responsable de recursos renovables y limpios.
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20 abr 2019 - 05:00 AM
