Los candidatos a todos los puestos de elección tienen el derecho y el deber de esbozar sus opiniones con total libertad. Seguramente, al calor de la campaña electoral algunos candidatos refinarán sus ofertas, y pueden llegar en ocasiones a descartarlas. Lo lamentable es que la conveniencia y el oportunismo se apoderen de los programas de gobierno. En el caso de las “agendas pro familia”, los planteamientos se han reducido estrictamente al rechazo del matrimonio igualitario y al bloqueo de las iniciativas de educación sexual integral. Es muy posible que estas sean las opiniones auténticas de varios candidatos presidenciales, sin embargo, quien quiera que ocupe la silla presidencial deberá jurar ante el solio patrio defender y salvaguardar los derechos humanos de todos los panameños, sin importar su género, raza, religión o preferencia sexual. Es una lástima que en vez de diferenciarse por sus principios y su trayectoria firme, algunos candidatos prefieran la comodidad de la mentira y el apaciguamiento de grupos de interés.
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27 mar 2019 - 05:00 AM