El evidente ausentismo en la Asamblea Nacional nos demuestra una vez más, las prioridades de la gran mayoría de los diputados que forman parte de dicho órgano del Estado. Como en periodos electorales anteriores, los diputados principales dejan de asistir para hacer campaña electoral, y la mayoría de sus suplentes en vez de mantener la funcionalidad del poder legislativo, también brillan por su ausencia. No hay nada en la ley que les obligue a asistir y cumplir con sus deberes, ya que como se sabe ellos mismos aprueban las leyes. Sin embargo, este es un tema moral. Ninguno de los padres de la patria ha devuelto los emolumentos recibidos durante sus ausencias, salvo la diputada independiente, y candidata presidencial, que devolvió 600 dólares para compensar su inasistencia por tres días de campaña. Queda claro que los diputados no necesitan nuevas reglas para hacer lo correcto. Repartir víveres, materiales de construcción o electrodomésticos, al igual que hacer ofertas de empleos, son enfermedades de la democracia. En Panamá, el ausentismo y el clientelismo no son un problema de leyes, sino de falta de hombres y mujeres decentes.
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26 mar 2019 - 05:00 AM
