Desde 1997, los partidos políticos han recibido más de 230.4 millones de dólares en financiamiento con fondos públicos. La finalidad de que el Estado, con los impuestos pagados por todos los panameños, contribuyera al sostenimiento de los partidos era una forma de fomentar la democracia. En la práctica no ha aumentado el número de partidos políticos, y se ha concentrado el dominio en manos de los diputados de la Asamblea Nacional, quienes en su gran mayoría buscan otra reelección. Los partidos políticos son instituciones esenciales para la democracia. Sin embargo, en Panamá se han ido fosilizando y, a pesar del aumento del financiamiento público electoral, son organizaciones clientelistas que responden de alguna forma al mejor postor. La gran mayoría de los partidos políticos está bajo el control de sus respectivos diputados. Esta deficiencia aumenta la dependencia clientelista y la propensión del partido hacia el populismo irresponsable. No hay ideología, militancia o escuela de cuadros que sirva para romper las cadenas que tienen atadas a estas organizaciones políticas. Sin importar los resultados del 5 de mayo venidero, con las mismas garulillas controlando a los partidos políticos, se asfixia a la democracia. Sin partidos políticos sanos nunca bastarán los fondos públicos para salvar a nuestra democracia.
Exclusivo
Hoy por hoy
24 mar 2019 - 05:00 AM
