El clientelismo electoral ha sacado sus colmillos y demuestra su alcance, una vez más, confirmando que los diputados son las figuras clave de un sistema carcomido por la corrupción. En el caso de la diputada Yanibel Ábrego, dama y señora de Capira, el Tribunal Electoral debe verificar que ella, al igual que los otros caciques y gamonales que dominan la política local, mantienen su actividad electoral bajo los cánones de transparencia y de los topes de donaciones existentes. ¿Será que los regalos desinteresados a los posibles votantes son producto de fondos públicos o incluso de fuentes inescrupulosas? La falta de verificación y de control le han abierto la puerta al festín de eventos de campaña, en los que se demuestra la abundancia de recursos con los que cuentan muchos candidatos. En las elecciones pasadas, la llave de las riquezas tenía la forma de juntas comunales, que blanqueaban fondos públicos para fines de los candidatos. Hoy tenemos un clima electoral caliente que no merece el país, en gran parte culpa de diputados que no conocen ni ley ni orden, y que saben que son impunes porque la Corte Suprema así se los garantiza.
Exclusivo
Hoy por hoy
21 mar 2019 - 05:00 AM
