La plataforma de servicios financieros y legales de Panamá ha madurado y evolucionado significativamente en los últimos años. Este proceso no ha sido fácil. El Estado panameño ha tenido que modificar sustancialmente el régimen de sociedades anónimas, fortalecer el marco regulatorio del combate al blanqueo de capitales y tipificar la evasión fiscal como un delito. A cambio, la comunidad internacional ha empezado a reconocer que Panamá no es una plaza de negocios opaca y truculenta, sino un aliado confiable que con sus instituciones ha podido contribuir a mejorar el entorno de transparencia de la industria financiera mundial. Estas son políticas de Estado que no deben estar sujetas al vaiven político, cualquiera que sea el color del Gobierno de turno, porque una inadecuada combinación de actores políticos y/o conflictos de interés pueden obstaculizar el progreso alcanzado hasta este momento. No nos podemos dar el lujo de perderlo. Es vital que los líderes del sector financiero y las entidades regulatorias conformen una coalición que consolide lo ganado hasta la fecha. Es así como se puede avanzar hacia una industria más competitiva y una economía más sólida frente a la nueva realidad internacional.
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20 mar 2019 - 05:00 AM