Nueva Zelanda era conocida en el imaginario popular como un sitio plácido y bucólico que servía de escenario para el cine de ciencia ficción y series de criaturas mitológicas. Eso cambió cuando el averno abrió sus fauces el pasado jueves, y al menos 50 musulmanes fueron brutalmente masacrados cuando rezaban en sus mezquitas. El o los responsables de este horrendo crimen pueden ser denominados de cualquier forma, pero son terroristas. Con la influencia que tiene el racismo, la xenofobia y la islamofobia en las redes sociales, las doctrinas de la supremacía blanca han ganado mucha legitimidad desde Sudáfrica hasta Suecia, y de Estados Unidos hasta Nueva Zelanda. El dantesco espectáculo del jueves es una imagen repetida de incidentes en todo el mundo anglosajón en que los que hindúes, judíos, musulmanes, afroestadounidenses y otras minorías se han convertido en objetivos del odio. La demagogia y el populismo que causaron el brexit y la elección de Donald Trump siguen cobrando víctimas en todo el mundo. ¿Quién puede detener a la ignorancia y al odio que se dispersa en las redes sociales? Cada ciudadano del mundo es responsable de cuidar a su hermano sin importar su religión, su raza o cualquier diferencia. El Ku Klux Klan y el Estado Islámico, son frutos del mismo árbol torcido y espinoso del odio. El 14 de marzo nos recuerda que la intolerancia es una enfermedad que se contagia en todas partes.
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17 mar 2019 - 05:00 AM