La justicia panameña es una fuente de cuestionamientos e inquietud permanente por parte de la ciudadanía. La designación de nuevos magistrados para la Corte Suprema de Justicia da la oportunidad de efectuar un golpe de timón y empezar el saneamiento de la función judicial del Estado panameño. Los grandes pendientes de nuestro máximo tribunal incluyen la mora judicial, inexcusable en esta época de alta tecnología, la interinidad de los funcionarios del sistema penal acusatorio y de gran parte del Órgano Judicial, la recuperación del buen nombre de la administración de justicia, y la defensa permanente de la legalidad y los derechos humanos de panameños y extranjeros. Los nuevos magistrados, uno de los cuales tiene amplia experiencia como suplente en el pleno, deben comprender que tienen una responsabilidad histórica, ya no de lealtad a quien los designó, sino afinidad con la sed de justicia de los panameños. Queremos volver a creer que el palacio Gil Ponce tendrá nuevos residentes que llevarán transparencia, integridad y sabiduría que ampare a los panameños y defienda los bienes públicos de la nación. Es tiempo de que la justicia deje de ser una pesadilla.
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14 mar 2019 - 05:00 AM
