Desde la Grecia clásica, el debate se convirtió en el elemento fundamental de la sociedad democrática. El evento de anoche no fue un debate, sino un foro en el que los siete candidatos presidenciales expusieron sus grandes coincidencias en materia educativa, salud y producción agropecuaria, y sus grandes diferencias, sobre todo en materia de reforma constitucional. Los panameños presenciamos el atisbo de un debate cuando los candidatos de los principales partidos políticos se reprocharon entre sí su legado y trayectoria en materia de política agropecuaria. La sociedad panameña necesita de más deliberación e intercambio crítico entre los candidatos presidenciales, para que la elección del 5 de mayo sea producto de un voto informado. El gran ganador de la noche fue el electorado, ya que, a pesar de las limitaciones del evento, fue una oportunidad para conocer el pensamiento, análisis, sentimientos y la capacidad de comunicación de quienes aspiran a dirigir el Estado. Grandes temas nacionales como la seguridad pública, el crecimiento económico, las preocupaciones ambientales y la geopolítica estuvieron ausentes. Los candidatos no necesitan que se les obligue a debatir, es su decisión darle esa oportunidad a los votantes.
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21 feb 2019 - 05:00 AM
