Nicolás Maduro y su régimen tienen cada vez menos apoyo internacional, y han perdido el control efectivo de gran parte de sus embajadas, consulados, y lo que es más contundente, una parte importante del ingreso petrolero venezolano está congelado. La comunidad internacional ya le perdió la paciencia al señor Maduro. La crisis humanitaria causada por la dictadura de Caracas está alcanzando proporciones genocidas, ya que a los millones de refugiados venezolanos, se les suman otros millones de ciudadanos presos por el hambre, el desempleo y la inseguridad. Si como dicen, Maduro y su círculo cero aman a su patria, todavía están a tiempo de abandonar el poder de forma pacífica, aceptando la amnistía ofrecida por el gobierno reconocido por los países democráticos. El experimento fracasó, ya es hora de devolverle la libertad y la esperanza al pueblo venezolano. Todos los países de la región deben ser solidarios con la hermana nación venezolana, y unir sus diplomacias para hablar con una sola voz: América Latina debe ser un territorio libre de genocidios y de guerras. Nicolás Maduro representa ambas cosas.
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30 ene 2019 - 05:00 AM