El debut en el ruedo político de las candidaturas por la libre postulación se ha dado a tropezones. Por un lado, se colaron aspirantes cuyos métodos han resultado ser, cuando menos, sospechosos. Por el otro, el Tribunal Electoral (TE) no siempre ha estado a la altura del reto, ni ha correspondido al gran esfuerzo hecho por esos candidatos serios que han decidido emprender la política sin la plataforma y el resguardo de un partido. No obstante, la introducción de esta nueva figura, hecha posible gracias a las últimas reformas electorales, es de celebrarse con entusiasmo. La campaña para la recaudación de firmas legítimas ha despertado de su apatía a más de un decepcionado, y el número de respaldos logrados por algunos candidatos – que en casos puntuales superan la membresía de los partidos más pequeños- ha puesto en evidencia que el electorado ansiaba nuevas opciones. Esto debe ser razón suficiente para que el TE se vuelque en un trabajo de depuración y apoyo eficiente, transparente y justo. Su trato a estas candidaturas debe estar a la altura del esfuerzo realizado por los aspirantes y, sobre todo, de las expectativas y esperanzas que centenas de miles de panameños han puesto en ellos.
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08 ene 2019 - 05:00 AM
