Los problemas de la Caja de Seguro Social son múltiples, interdisciplinarios y requieren soluciones creativas y urgentes. Las manos de la política deben salir rápido de allí, antes de que esta institución colapse por los abusos y la mala gestión. Mientras tanto, hay asuntos que no esperan, como son los tratamientos para enfermedades crónicas que los pacientes necesitan mantener a mano. No hay palabras que puedan describir lo inhumano que es para una persona que toda la vida pagó puntualmente sus cuotas, de forma obligatoria y en muchas ocasiones más allá de lo que le correspondía, llegar a una farmacia y que le informen que sus medicamentos no están a la mano porque no se han podido comprar. Las consecuencias son devastadoras para aquellos que no tienen con qué comprar sus medicinas. De ahí que es responsabilidad de la junta directiva y del director de la entidad encontrar lo antes posible los mecanismos que garanticen a los asegurados acceso a sus medicamentos, pues el problema no es el dinero, sino la voluntad. A la larga, la salud es lo único con lo que cuenta un ser humano, y arrebatársela por negligencia es tan inhumano como cruzarse de brazos para verlo morir.
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26 dic 2018 - 05:00 AM