Los principales partidos políticos han dibujado sus campañas electorales, con vistas a las elecciones generales del 5 de mayo de 2019, con la misma premisa: el poder del caudal de votos que arrastran los diputados. En el camino se han efectuado las alianzas más disímiles y patéticas que ha conocido la historia política panameña. Tal es el grado de desfachatez, que prácticamente es irrelevante quién sea el ganador de la Presidencia de la República, porque ya los diputados dominan los principales partidos, y se han reservado las curules parlamentarias entre sí. Así, el 1 de julio, la Asamblea Nacional tendrá las mismas caras, si la ciudadanía lo permite, y continuarán las contrataciones brujas, los bates de béisbol de 400 dólares y las federaciones deportivas secuestradas por los ocupantes del Palacio Justo Arosemena. Ellos designarán al nuevo contralor general de la República, a siete magistrados principales de la Corte Suprema de Justicia, al fiscal general electoral y a los nuevos miembros de la junta directiva de la Autoridad del Canal, que a su vez seleccionará al nuevo administrador. Los diputados se están apropiando de todo el país.
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25 dic 2018 - 05:00 AM