Desde el año 2017, el monto asignado en partidas para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha alcanzado los 61.8 millones de dólares de fondos públicos. Aunque la mayoría de los panameños profesa la religión católica, y la JMJ es un evento que realza al país, siempre es importante que en materia de gasto público se afilen los lápices y se prioricen las necesidades. Mientras que algunos de los fondos financiaron obras que permanecerán después de la JMJ, como el centro de convenciones de Chitré o la habilitación temprana de la línea 2 del Metro de Panamá, otras inversiones bien pudieran haberse utilizado para otros propósitos. Los beneficios que la JMJ puede traerle al país en materia de imagen, turismo, desarrollo como una plaza de megaeventos, o el simple aseo y ornato de la ciudad capital, alcanzan a toda la población. Sin embargo, los montos millonarios destinados a la actividad también pudieron servir a prioridades postergadas en el país. Los panameños debemos comprometernos a que la JMJ sea un éxito, pero necesitamos el compromiso del Gobierno de que los gastos sean necesarios para el bien común.
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21 dic 2018 - 05:00 AM
