En lo que debería ser una reunión ordinaria de todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia para decidir las cuestiones que son de su conocimiento, los panameños tendremos una vitrina para que veamos cómo se resuelven los conflictos de poder en el “centro del mundo, corazón del universo”. Con la ausencia de cinco magistrados principales, el pleno de la Corte Suprema examinará los argumentos a favor y en contra de la declinatoria del caso de Ricardo Martinelli. ¿Se concretará la advertencia que meses atrás le hizo el presidente interino de la Corte a la procuradora general? La declinatoria no solo es un acto antijurídico, sino que es una declaración de cobardía y un reconocimiento de que en Panamá no puede haber justicia. Es una ficción pensar que un tribunal inferior podrá asumir, en buena lid, la abrumadora carga de las decenas de abogados de la defensa, que lo ahogarán con recursos, mientras el procesado hace sus múltiples campañas electorales. Si no se ha resuelto el caso, de ganar una diputación el 5 de mayo de 2019, el 1 de julio volverá a la Corte. ¿Es ese el futuro incierto que merece la justicia panameña? El pleno de la Corte lo decidirá hoy.
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06 dic 2018 - 05:00 AM
