La actual Corte Suprema de Justicia pasará a la historia por sus aciertos y sus errores, sus escándalos y la enorme frustración que le ha causado a la sociedad panameña. La truncada carrera judicial es una deuda dolorosa para el Estado de derecho. ¿Y qué decir de la colección de fallos a favor de la impunidad? Basta recordar la decisión del caso de Finmeccanica, que anuló buena parte de esa investigación. Ahora, el pleno de la Corte se enfrenta al amparo que declinaría la competencia del caso de Ricardo Martinelli. Solo cuatro magistrados principales están dando la cara en estas deliberaciones, lo que hará que cinco suplentes determinen el futuro de los pinchazos. Esta gran decisión puede enviarle el mensaje equivocado a toda la organización judicial, desde los jueces municipales hasta los tribunales superiores. En la justicia panameña , los magistrados de la Corte Suprema evaden sus responsabilidades, y permiten que los panameños perdamos las esperanzas y la fe en las instituciones. Es el momento de romper con la cobardía y recuperar el norte perdido. En esta etapa crítica de la vida de nuestro país, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia deben ser los grandes protagonistas de una revolución ética del basta ya contra la impunidad.
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05 dic 2018 - 05:00 AM
