La creación de una comarca para el pueblo naso es una vieja aspiración a la que finalmente la Asamblea Nacional le da curso. Se trata de tierras colectivas para una nación de pobladores autóctonos que necesitan de ella para su desarrollo, según sus costumbres y cultura. No obstante, la ley que crea esta comarca penetra los límites de un área protegida existente –el Parque Internacional La Amistad– de una enorme importancia ecológica, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Nadie se opone a la creación de la comarca, pero el proyecto podría ahora tener enemigos, porque el parque sufriría el menoscabo de su territorio. Es probable que se avecine un conflicto con los ecologistas del país, celosos guardianes de las áreas protegidas. Con los antecedentes de esta Asamblea –que ha aprobado camarones que han terminado en desastres legislativos– surge la pregunta obligada: ¿Sabían los diputados lo que estaban aprobando? ¿O, como es su costumbre, le dan su voto a cualquier cosa que le pongan por delante? Ahora le deben muchas explicaciones al país: ¿Se hizo a propósito o no sabían lo que hacían? En cualquier caso, ninguna de las dos respuestas los dejará bien parados.
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22 oct 2018 - 05:00 AM
