Esta semana se cumplen seis meses desde que se iniciaron las protestas contra el régimen del tirano Daniel Ortega en Nicaragua. Aquel 18 de abril, los manifestantes se expresaron hartos del abuso y la opresión con las que la dictadura sandinista buscaba imponer una reforma a la seguridad social. A este reclamo se sumaron ciudadanos de todas las edades y clases sociales para protestar por la falta de libertades. Daniel Ortega y su consorte Rosario Murillo han impuesto un régimen de terror que carga a cuestas centenares de muertos, miles de detenidos y torturados, y decenas de miles que han abandonado el país. Al igual que con Venezuela, las tímidas resoluciones diplomáticas y las tibias declaraciones políticas, sobre todo de la mayoría de los países centroamericanos, con la excepción de Costa Rica, nos enfrenta a la terrible realidad de otra dictadura alimentada por la inacción de las democracias. En vez de defender los principios básicos de la convivencia pacífica y el buen gobierno, América Central ha evitado expresar un contundente rechazo al régimen de los Ortega. Panamá no tiene ninguna excusa para seguir callando sobre este tema. La libertad del pueblo nicaragüense no es negociable.
Exclusivo
Hoy por hoy
16 oct 2018 - 05:00 AM
