La dispensa fiscal que ha aprobado la Asamblea, luego de que el Ejecutivo así lo solicitara, es una irresponsabilidad. El Gobierno debe ajustarse a sus ingresos, a trabajar con lo que tiene y dejar de proyectar obras o gastos a los que no puede hacerle frente. Son este tipo de acciones las que eventualmente se convierten en la razón por la que se hace necesario crear nuevos impuestos o aumentarlos. Y cuando llega esta necesidad de quitarle dinero a los ciudadanos, entonces nadie se hace responsable de estos absurdos, que no tienen otro propósito que exhibir obras para reelecciones o para clientelismo político, algo que en la Asamblea los diputados conocen perfectamente. Lo peor de todo es que este tipo de acuerdos de recámara entre el Ejecutivo y el Legislativo no son gratis. Para nadie es un secreto cómo se logró el llamado pacto de gobernabilidad, por lo que no es ningún disparate preguntarnos ahora qué recibirán los diputados a cambio de sus preciados votos a favor de la dispensa. Estamos gobernados por gente carente de visión, carente de planes, que desconoce o ignora la historia. Solo saben comportarse como verdaderos carneros de Panurgo.
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05 oct 2018 - 05:00 AM