Las llamadas falsas le ocasionan pérdidas mensuales al Cuerpo de Bomberos de Panamá por un monto aproximado de 600 mil dólares. Estas falsas alarmas no solo obligan a gastar los limitados recursos de los camisas rojas, sino que agotan físicamente a su personal, y desvían la capacidad de atención que debería tener hacia emergencias verdaderas. Esta cultura de las burlas, la mofa o el simple juego con los servicios de emergencia se extiende al servicio de la línea 911, a la Policía Nacional y al Sistema Nacional de Protección Civil, todo lo cual le hace un gravísimo daño al país, ya que impide ofrecer la atención debida a todos los ciudadanos. Sería muy fácil culpar de este problema a las autoridades por no aplicar severas sanciones a los causantes de estas falsas alarmas, pero el simple sentido común nos obliga a señalar lo obvio: los ciudadanos somos los responsables de defender nuestros servicios de emergencia. Solo la conciencia ciudadana puede acabar con estos juegos macabros.
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02 oct 2018 - 05:00 AM
