Cada día, cientos de miles de personas pierden horas de sus vidas atascados en los múltiples tranques que agobian el área metropolitana de Panamá. Los embotellamientos y el tráfico lento son el resultado de la ausencia de planificación, obras que no terminan de construirse y de la falta de mantenimiento de una infraestructura desfasada. Aquello que no es causado por la intensa circulación de vehículos lo producen los baches, las alcantarillas, la carpeta asfáltica fracturada y hasta la colección de calles y avenidas que carecen de aceras y obligan a los peatones a competir con los vehículos. Las líneas del Metro y el sistema de Metro Bus pretendían aliviar en parte este caos, y en cierta medida han oxigenado a la enfermiza movilidad urbana panameña. La promesa demagógica de que los corredores serían gratis es un recordatorio de la causa real de este problema. Un Estado capturado por intereses creados y la opacidad. La calidad de vida de los panameños se ha deteriorado enormemente, y parece que los políticos no escuchan ese clamor. Más de lo mismo no resuelve nada. Promover el interés común de un buen gobierno es la solución.
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27 sep 2018 - 05:00 AM