Como si los actuales problemas de la Caja de Seguro Social (CSS) no fueran suficientes para sus atribulados usuarios, ahora se une la incapacidad de su personal administrativo que convoca actos públicos plagados de errores e inconsistencias que detienen el normal funcionamiento de la institución. Ello prueba el criterio político que muchas veces prima a la hora de contratar el personal que debe dedicarse a estos menesteres. Ya bastante trabajo pasan las personas obligadas a usar los mediocres servicios de salud de la CSS y sus desabastecidas bodegas de medicamentos. En los últimos años, la CSS se ha convertido en una entidad sin rumbo ni dirección, con un desgaste que llega hasta sus cimientos; con una junta directiva sumida en un ostracismo que pone en inminente peligro el futuro de la institución. Y todo esto en las narices de un Ejecutivo cobarde, que le ha dado la espalda para no sufrir el costo político que supone enfrentar con decisión sus crecientes problemas. Ojalá que cuando algún gobierno decida descubrir qué hay en esta caja de Pandora, no resulte que sus programas estén en fase terminal y nos tenga que anunciar que ya nada se puede hacer por ella.
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24 sep 2018 - 05:00 AM
