El Ministerio de Ambiente debería tener muy clara su función como custodio de los recursos naturales que nos quedan. La explotación descontrolada de las áreas boscosas de Darién refleja la desidia e indiferencia hacia nuestros ecosistemas y a la gente que allí vive. Miambiente ha autorizado talar árboles de madera preciosa -muchos de ellos vulnerables por su exagerada explotación- en decenas de miles de hectáreas en Panamá este y Darién, a través de permisos de extracción -en algunos casos, con vigencia de hasta 25 años- sin siquiera verificar la reforestación. Más grave aún es que este ministerio extienda los permisos de tala en zonas de bosques protegidos. Para nadie es un secreto que la explotación de especies nativas está acabando con Darién. Tal parece que con una motosierra quisieran abrir el ya fisurado tapón del Darién y acelerar el cambio climático. Panamá no tiene una política forestal que fomente el desarrollo responsable de la industria maderera. Las políticas existentes se han convertido en el principal enemigo del futuro ambiental del país. Nuestro patrimonio natural no es eterno ni infinito. Solo es un préstamo que las generaciones futuras nos han hecho. Pero con su comportamiento, Miambiente hará imposible que podamos pagar nuestra deuda.
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29 ago 2018 - 05:00 AM
