El beneficiario de uno de los contratos de la Asamblea Nacional -que testigos han dicho que el dinero que recibían retornaba al diputado gestor del contrato- fue amenazado y vejado, por lo que se vio forzado a hacer una denuncia ante las autoridades, dado el peligro evidente que corría su vida. Declaró que hacía responsable de los hechos que sufrió a una persona señalada por los testigos como cómplice del fraude al Estado con las falsas contrataciones. Después de recibir amenazas con un arma de fuego en su cabeza, ¿qué validez puede tener una retractación del beneficiario del contrato? Pero el señalado de cómplice fue a la televisión nacional a leer la retractación de la víctima. No cabe duda de que estamos frente a hechos propios de una mafia que ahora muestra su capacidad de recurrir a tácticas que apenarían a la camorra italiana. La gente decente que paga impuestos no puede tolerar ni el descaro de los diputados ni la forma gansteril de acallar a testigos. Pero lejos está de habernos convencido de su alegada inocencia. Creerle después de que la víctima tuvo un arma de fuego apuntándole a la cabeza es una apuesta muy alta para alguien que tiene mucho que perder en este caso.
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25 jul 2018 - 05:00 AM
