El mejor café del mundo es panameño y proviene de las tierras altas chiricanas. Esta afirmación no es una exageración parroquial, sino el resultado de la subasta electrónica especializada más reciente que consiguió que una libra de café geisha de Alto Quiel, alcanzara el precio de 803 dólares. Este éxito ha sido el resultado de más de dos décadas de arduo trabajo, innovación, investigación y mercadeo inteligente, que transformó la ventaja comparativa de sembrar café de altura en las laderas del volcán Barú, en una ventaja competitiva de un sistema de producción en el que los suelos, la humedad, la polinización, los vientos y los demás factores relevantes son intensamente monitoreados. El triunfo del café geisha panameño debe servir de hoja de ruta para la actualización del sector productivo. Esta es una clara demostración de que el sector privado nacional puede competir con los mejores del mundo, cuando no es estrangulado por la mano peluda de la politiquería criolla y los intereses creados de una cofradía mercantilista. En contraste con el hito del café geisha, el precio del cobre alcanzó ayer los 2 dólares con 76 centavos la libra. En la tierra donde se siembra café geisha se protege el ambiente y se puede volver a sembrar año tras año. Esa no es la situación con la minería metálica a cielo abierto. Este es el dilema que debe ser resuelto para el desarrollo de Panamá.
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21 jul 2018 - 05:00 AM
