La cultura política panameña está caracterizada por el eslogan barato, la demagogia y la descalificación. Los tres grandes partidos políticos que han dominado la escena electoral en los últimos años han preferido más las tonadas pegajosas de sus campañas al intercambio elaborado de opiniones y conceptos ideológicos, en un debate entre los candidatos. Esa modalidad de hacer campañas electorales distintas es lo que en principio debería caracterizar a los aspirantes por la libre postulación. Después de todo, el mayor atractivo de una candidatura debería ser la fuerza de las ideas. Es lastimoso que algunos que pretenden competir como independientes para el cargo de presidente de la República se hayan ausentado de un debate que les era natural y que debía ser su fuerte. La independencia no significa mantenerse alejado de los partidos políticos. Por el contrario, debe ser la muestra y la práctica de una forma distinta de hacer campañas electorales, respetando la inteligencia de los ciudadanos y las virtudes de un proceso democrático. Panamá se merece más de todos los políticos, sobre todo de aquellos que pretenden mejorar el sistema, declarándose como distintos a la partidocracia.
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20 jul 2018 - 05:00 AM
