No hay nada más permanente que una medida temporal, sobre todo si se trata de un subsidio que le quita el dolor a la población y le evita el costo político a los gobiernos. Desde el año 2004 hasta la actualidad, el Estado ha subsidiado por mil 797 millones de dólares a la tarifa eléctrica. Esto equivale a casi el aporte total del Canal en el último año fiscal, o al costo de 94 escuelas bilingües como la inaugurada hace unos meses en Pacora. Mientras el país despilfarraba este dinero, se retrasó imperdonablemente la tercera línea de interconexión eléctrica, y se ha dilatado el uso de mecanismos más eficientes de consumo energético, al igual que el despliegue de fuentes verdes de energías sostenibles como la eólica y la solar. Sea lo que sea que pase en la Asamblea Nacional, el subsidio de este año tendrá que ser por 129 millones de dólares, cada uno de los cuales significa menos recursos para educación, salud, seguridad, recolección de basura o el mejoramiento del aparato productivo agropecuario que ayudaría a abaratar la canasta básica. La sociedad panameña está secuestrada por los subsidios, y eso nos ha transformado a los ciudadanos en rehenes de la dádiva política.
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19 jul 2018 - 05:00 AM
