Como era de esperarse, el pacto legislativo entre el Partido Revolucionario Democrático y Cambio Democrático reeligió a la diputada Yanibel Ábrego como presidenta de la Asamblea Nacional. En su discurso, la flamante presidenta hizo gala de un cinismo de alto calibre cuando recalcó su vocación en favor de la transparencia y exclamó a los cuatro vientos que no se oponía a que los diputados fueran auditados. Le hubiese dado más credibilidad a sus palabras ordenar, en ese preciso momento, la publicación de todas las planillas de sus colegas, empezando por la propia. Sin embargo, sus acciones dan indicios de que harán todo lo posible por evitar que el contralor haga su trabajo. Aprobar por insistencia las planillas suspendidas por la Contraloría sería la última prueba de su desfachatez. Pero esto no es todo. También la ciudadanía debe estar alerta ante cualquier intento de manipulación por parte de esta alianza del caso de Ricardo Martinelli o de cualquiera que involucre a sus viejos y nuevos amigos. Parafraseando el discurso de la diputada, no podemos permitir que la delincuencia maneje la agenda del Estado.
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02 jul 2018 - 05:00 AM
