No fue una licitación común y silvestre. En realidad, se trata del segundo proyecto de mayor costo del gobierno actual: el cuarto puente sobre el Canal de Panamá. El proceso de esta contratación ha sido prolongado, engorroso y a veces confuso. El ministro de Obras Públicas ni siquiera estuvo presente en la apertura de sobres de las ofertas económicas, evento que en el día de ayer incluyó la propuesta de una empresa que se retiró de esta licitación. No hay cuestionamiento sobre la necesidad de una infraestructura que desahogue el tráfico interurbano entre las dos riberas del Canal, y que constituya la plataforma ferroviaria para la proyectada línea tres del Metro, y hasta de un posible tren rápido a la ciudad de David. Es, sin embargo, la falta de transparencia de una contratación tan delicada, que parecía que iba a ser suspendida, cuyo comité evaluador fue desmantelado y su informe fue desconocido. ¿Qué intereses hay vinculados con el cuarto puente? Más allá del evidente ganador de esta licitación, el nuevo puente fortalecerá la plataforma logística del país, mejorará la calidad de vida de miles de panameños que deben pasar largas horas en un congestionado tráfico urbano. Frente a estos claros beneficios no había necesidad de acelerar la marcha ni de opacar, con la sombra de la duda, una obra tan relevante. El gobierno de Juan Carlos Varela llevará sobre sus hombros estos cuestionamientos.
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30 jun 2018 - 05:00 AM