Hace un año, la mayoría de la población dudaba de que Panamá clasificara al Mundial de la FIFA. No obstante, ese sueño se materializó y hoy nuestra selección juega su segundo encuentro en Rusia-2018. Panamá, que ocupa la casilla 55 de la clasificación mundial, enfrentó su primer partido con hidalguía: en el primer tiempo de juego, impidió que el tercer equipo de dicha clasificación metiera goles. Por 47 minutos, nuestros futbolistas fueron héroes nacionales. Luego el marcador cambió, lo que no nos debe desanimar, dada la competitividad y experiencia de sus rivales. Si el camino para clasificar a un Mundial es cuesta arriba, una vez se llega, los retos siguen siendo enormes. No obstante, la sensación de progreso es estimulante. Con ese mismo empeño debemos luchar para saldar las serias deficiencias de todo tipo que padece nuestro país gracias a la ineficiente gestión de los recursos, al desprecio por la independencia de los órganos del Estado, la falta de transparencia y de rendición de cuentas, y tantas tareas pendientes. Es tiempo ya de que quienes pagamos el precio de esa disfunción administrativa, hagamos lo necesario para corregirla. Dejemos de mirar para otro lado, fijemos metas ambiciosas como sociedad y pongámonos la camiseta de Panamá, todos los días del año.
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24 jun 2018 - 05:00 AM