Después del rotundo rechazo a la solicitud de cambio de la detención provisional en El Ranacer, hotel de cinco estrellas para algunos, y la contundente decisión de no admitir los recursos de habeas corpus sobre el mismo tema, retornó la carta de la renuncia al Parlacen. Aquella “cueva de ladrones” dejó de ser útil ante la obvia avalancha que se avecinaba. En otra acción cobarde y mezquina, que solo pretende dilatar el trabajo de la justicia, el expresidente muestra sus verdaderos colores. Ya no solo es el ridículo de la carta al pueblo y Gobierno de Estados Unidos, en la cual reconoció su servilismo, sino que ahora otra carta demuestra su desprecio a su membresía en el Parlacen, insultando a los seis países que conforman el organismo. Esa maniobra seguro esperaba el beneplácito de la otra cueva de ladrones, la Asamblea Nacional, para así encontrar una salida deshonrosa a este proceso judicial. Sin importarle con el tiempo y la atención que la Corte Suprema de Justicia deja de darle a todos los otros casos, nuevamente este entuerto requerirá distraer aun más a la Corte Suprema. Los panameños estamos hartos de los intentos de manipular a los tribunales. ¡Basta de impunidad!
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22 jun 2018 - 05:00 AM
