La moción de censura que terminó con el malogrado gobierno del Partido Popular, encabezado por Mariano Rajoy, sacudió a España y a todo el planeta. Los escándalos de coimas, sobreprecios en contrataciones públicas y sociedades canastas, algunas en Panamá, en las que los fondos eran acopiados para las francachelas y aventuras de algunos miembros del círculo cero del Partido Popular, contrastaban con la realidad cotidiana de los ciudadanos españoles, que han tenido que enfrentarse con una dura situación económica. La ofensa y la indignidad de las revelaciones que los casos de corrupción de alto perfil habían registrado, demostraron la desconexión de parte de la clase política con las aspiraciones de transparencia y rendición de cuentas de la sociedad española. El contraste con Panamá es que allá la justicia sí ha cumplido los propósitos de proteger los intereses públicos, ha enfrentado con integridad y eficiencia la gran tarea de desnudar los abusos. Es una lástima que ese ejemplo no haya cundido, sobre todo si se toma en cuenta que algunos de nuestros magistrados de la Corte Suprema de Justicia, han viajado repetidamente a realizar turismo y obtener grados académicos en la madre patria. Para una democracia sana, los buenos jueces hacen la diferencia.
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02 jun 2018 - 05:00 AM
