La fuente de energía más confiable del planeta Tierra está a 150 millones de kilómetros de distancia. Nos ilumina y calienta con regularidad todos los días, y por esto, el sol es el presente y el futuro de la generación eléctrica en el mundo. Lo que parecía una fantasía tecnológica hace unos años, es una realidad cada vez en más hogares, empresas y edificios en Panamá. Las políticas públicas han privilegiado la generación térmica y la transmisión a distancia de la electricidad, sometiendo a la economía y al ambiente a altos costos y mucho desperdicio. Los paneles solares empiezan a ser comunes en Azuero, en las comunidades de playa y hasta en algunos edificios públicos. Sin embargo, hay un rezago institucional que impide que los panameños aprovechemos este recurso gratis. Aunque todavía hay algunas barreras tecnológicas en materia de baterías y acumuladores, para preservar la energía solar, los avances científicos en el horizonte prometen romper la barrera que limita la proliferación de la energía solar. Panamá debe embarcarse en la masificación de esta fuente de energía, no solo porque es la mejor forma de cumplirle al planeta y combatir el cambio climático, sino porque es un buen negocio para nuestra nación. Somos un país con 360 días al año de muy buena presencia solar. Ese potencial bien aprovechado liberaría recursos para enfrentar otros desafíos fundamentales.
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20 may 2018 - 05:00 AM
