Las matrioshkas son unas muñecas rusas que esconden dentro otra versión más pequeña de sí mismas. El presupuesto de la Asamblea Nacional es una matrioshka de fondos públicos disponibles para los abusos de los diputados. Primero fue la escandalosa partida 172, luego la repugnante partida 080, y ahora se constata la existencia de una partida 02, para más de lo mismo. Cada diputado tiene a disposición cientos de miles de dólares que se transforman en decenas de millones para todo el cuerpo legislativo. Estos dineros han sido secuestrados como rehenes de la politiquería criolla. Aparentemente no hay límite a las prebendas del Órgano Legislativo, con la complicidad activa del Ejecutivo, y la pasividad de una Corte Suprema de Justicia, que se niega a actuar contra los diputados, ya sea por atropellar a una joven o por incumplir las normas de transparencia. Todavía faltan por divulgar otras piezas del costo del matraqueo y de las alianzas legislativas. Mientras todo se termina de descubrir, a los ciudadanos nos corresponde repudiar y castigar el clientelismo. Es hora de decir : ¡suficiente! a la mafia que tenemos por diputados.
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08 may 2018 - 05:00 AM
