El procurador de la Administración hizo una contundente exhortación a que la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional investigue el “camarón” legislativo que puso en riesgo el puerto de Rodman. Más allá de las posibles responsabilidades individuales, la propia Asamblea Nacional tiene todas las facultades para remediar esta práctica de incluir sorpresas en los proyectos de ley sin discusión ni debate. Los diputados deben entender que los beneficios partidistas y las ventajas obtenidas por los intereses creados debilitan la legitimidad de las instituciones, y sobre todo generan desconfianza hacia ellos y hacia la democracia. Cuando existe una sólida mayoría legislativa capaz de aprobar leyes sin mayor resistencia del partido oficialista, se hace innecesario envenenar la actividad parlamentaria con goles y triquiñuelas descaradas. Si se quiere hacer un legítimo debate sobre la conveniencia de un puerto competidor con el favorito de una de las bancadas, bienvenido sea. Lo que no se puede aceptar jamás son los rituales y las formas de la mala politiquería. Señores diputados, queremos rendición de cuentas y transparencia.
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25 abr 2018 - 05:00 AM