Más de medio millón de jóvenes entre 18 y 25 años de edad tendrá derecho a votar el 5 de mayo de 2019. Esta masa de votantes constituye la quinta parte del electorado, lo que debería convertir al voto joven en decisivo y determinante para la elección de las nuevas autoridades. Para la mayoría de estos electores será su primera vez en las urnas. Podrán ejercer como ciudadanos, libremente y sin presiones. Pero no se sabe qué porción llegarán a representar del total de votantes reales, ya que en los dos últimos comicios el abstencionismo de los electores jóvenes fue de 30% a 35%. Consciente de esta realidad, el Tribunal Electoral firmó en marzo pasado un convenio con la Asociación Panameña de Debate (Aspade), un grupo de jóvenes cuyo objetivo principal es formar ciudadanos críticos, capaces de escuchar, razonar, compartir sus ideas y transformar su entorno a través del diálogo. Algunos jóvenes empiezan a entender el enredo en el que se han metido; en la responsabilidad que conlleva el voto; a que no se puede acudir a la urna y desentenderse del asunto hasta el próximo quinquenio. Ojalá que iniciativas como la de Aspade logren calar en el electorado joven y que ello los lleve a ser actores, no espectadores, dispuestos a elegir a quien se cree que es el mejor para el cargo, y no al candidato que es percibido como el menos malo. De esos ya hemos tenido suficiente.
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08 abr 2018 - 05:00 AM
