Una persona inocente sería la primera interesada en que, de forma rápida y directa, se ventilara un proceso penal que le involucre y que seguramente reiteraría su inocencia. En cambio, un grupo de diputados está intentando todo tipo de leguleyadas, incluyendo desacatos y acciones dilatorias, para empantanar a la justicia, no solo en los tribunales, sino también en la Comisión de Credenciales de la propia Asamblea Nacional. En vez de demostrar que quienes hacen las normas jurídicas son los primeros que las obedecen, los diputados están haciendo gala de aquel adagio que reza: “hecha la Ley, hecha la trampa”. Primero con la Comisión de Credenciales demostraron su total irrespeto hacia las normas parlamentarias y al principio de legalidad. Ahora , con los amparos de garantías constitucionales contra las resoluciones de la Contraloría, que fundamentan las auditorías, han mostrado sus verdaderos colores. Ellos son parte de un sistema que genera y necesita impunidad. Eso no lo cambian los buenos deseos de una diputada solitaria, que debía saber, por experiencia propia, que solo la acción decisiva de la justicia fortalece la democracia.
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16 mar 2018 - 05:00 AM
