El expresidente con más acusaciones de corrupción de nuestra historia ha hecho uso de argucias para intentar presionar a servidores públicos y pagar, no solo por los servicios, sino también por la complicidad de profesionales inescrupulosos que han recurrido a todo tipo de trucos para victimizarlo, confundir a la población y evitar una sentencia en derecho. En diferentes fases del proceso, así como se desnudaron aquellos cuya honra tiene precio, surgieron figuras que dieron esperanza y optimismo, gracias a sus conocimientos sobre el sistema penal y a la firmeza con que respondieron a las peticiones y trampas de la defensa. Penosamente, el entusiasmo se ha ido apagando a medida que el tiempo pasa, sin que nada pase. El más reciente golpe a la confianza lo ha dado el proyecto de fallo del magistrado Oydén Ortega, que pasaría la competencia del caso Martinelli a un tribunal ordinario del sistema penal acusatorio. La postura de Ortega es absolutamente incongruente respecto a sus actuaciones anteriores, lo que ha despertado sospechas entre los que siguen el caso. Debe saber el magistrado que, si esta es la última línea que escribe como juez, será una mancha negra la que selle su partida de la Corte Suprema de Justicia.
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14 nov 2018 - 05:00 AM