La administración del doctor Alfredo Martiz al mando de la Caja de Seguro Social acaba en el día de hoy, y con esta fuimos testigos de otra oportunidad perdida para cambiar el rumbo de esta institución. A su llegada en mayo de 2017, el médico que tenía importantes credenciales como galeno, administrador y diplomático, fue visto por la opinión pública como una bocanada de aire fresco en la jefatura de la Caja. Lentamente, los bríos e ímpetus del señor director se fueron apagando, apaciguados por las fuerzas internas de la burocracia, los gremios de la salud y la presión de actores externos, incluidos algunos políticos y proveedores que defienden el statu quo . Se pudo preparar el camino para la gran reforma sanitaria del Estado panameño, que necesariamente requiere la integración de los servicios de salud, pero no se hizo. Se esperaba conocer la realidad del fondo de pensiones y que se establecieran las bases para enfrentar este desafío, pero esto tampoco se logró. Ni los de adentro, ni tampoco los de afuera, lo dejaron trabajar. Martiz fracasó en su gestión, pero el gran perdedor ha sido el país. Ahora la CSS vuelve a las mismas manos que han creado sus problemas.
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31 ago 2018 - 05:00 AM
