Inicia la temporada en la que los aspirantes a todos los cargos de elección se exhiben y buscan marcar popularidad con sus declaraciones, baños de pueblo y otras acrobacias. Como si tuvieran las soluciones enlatadas para todos los problemas apremiantes de la nación, los vemos y escuchamos hablar de todo sin decir nada. Mientras, en temas sensitivos como la ley de imprescriptibilidad, sus voces son tímidas, discretas, cuando no ausentes. Escasean las figuras capaces de mostrar un historial de liderazgo y de posiciones valientes frente a la realidad nacional. Los aspirantes, en su mayoría, han demostrado un gran nivel de oportunismo, respaldando solo iniciativas banales o populacheras, pero evitando asumir un rol de líderes. Se nota la ausencia de compromiso con la defensa de las minorías, la educación sexual, la transparencia, una política fiscal austera o la lucha contra la corrupción. Señores y señoras aspirantes, no pretendan inventarse una imagen de adalides de las grandes causas, si solo han sabido dar la cara por motivos que tienen el tufillo de la conveniencia. Los votantes panameños sabemos que los candidatos oportunistas hacen los peores gobiernos.
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05 abr 2018 - 05:00 AM
