Kaine Pieri
Impactantes imágenes grabadas con cámaras corporales y difundidas por el ejército israelí muestran a tropas avanzando entre las ruinas de una fortaleza medieval situada en lo alto de una colina, antes de izar una bandera israelí en el lugar.
Israel afirma que ha vuelto a tomar el control del estratégico castillo de Beaufort, en el sur del Líbano.
El domingo, tras la captura, el primer ministro israelí la calificó como “una etapa decisiva y un cambio decisivo en nuestra política”.
“Hemos roto la barrera del miedo”, afirmó Netanyahu. “Estamos tomando la iniciativa. Actuamos en todos los frentes: en Siria, en Gaza y en Líbano”.
El anuncio llegó mientras las tropas terrestres israelíes avanzan cada vez más adentro del territorio libanés, más allá de su línea de demarcación original en el río Litani.
Reino Unido, Francia y Alemania criticaron la última escalada de Israel, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ampliaron las instrucciones de evacuación a una zona más amplia del sur del Líbano. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, acusó a Israel de infligir un “castigo colectivo”.
Pero no es la primera vez que Israel controla el castillo de Beaufort. El ejército israelí lo tomó hace 44 años, en lo que los israelíes llaman la Primera Guerra del Líbano.
Para comprender por qué este lugar es objeto de disputa, conviene analizar la larga historia del castillo y el valor estratégico de la cresta en la que se encuentra.

Siglos de luchas
Algunos historiadores creen que la colina ya estuvo fortificada en la época fenicia o romana, pero el castillo tal como se conserva hoy data del siglo XII.
Durante la época de las Cruzadas —entre finales del siglo XI y el siglo XIII—, ejércitos europeos construyeron una cadena de fortalezas en lo alto de colinas en el Levante para proteger las rutas entre la costa y las ciudades del interior.
Beaufort se convirtió en una de las más importantes. Hacia 1190, Saladino, el líder musulmán que derrotó a los cruzados y transformó la región, tomó el control del lugar.
En las fuentes medievales europeas, el sitio aparece como “Beaufort”, un nombre del francés antiguo que significa “hermosa fortaleza”, en referencia a su posición elevada. Su nombre en árabe, Qal’at al-Shaqif o Shaqif Arnoun, significa Castillo de la Roca Alta.
Su historia se refleja en su diseño singular, que combina elementos de la arquitectura cruzada con rasgos islámicos orientales.
Desde 2024, Beaufort figura entre los sitios arqueológicos y patrimoniales con “protección reforzada” según la Convención de La Haya para la Protección de los Bienes Culturales en caso de conflicto armado.

El castillo de Beaufort volvió a adquirir relevancia en la segunda mitad del siglo XX, a medida que se intensificaba el conflicto árabe-israelí y el sur de Líbano se convertía en una línea de frente.
“Dada su posición dominante sobre la región, entre la década de 1970 y junio de 1982 sirvió como base de guerrillas palestinas que combatían contra Israel”, dice el profesor Asher Kaufman, de la Universidad de Notre Dame.
Durante la invasión israelí de 1982 la fortaleza fue escenario de algunos de los combates más intensos de la guerra. Uno de los enfrentamientos más documentados del conflicto, la batalla de Shaqif, sigue ocupando un lugar destacado en la memoria militar tanto israelí como libanesa, afirma Kaufman.
Tras tomar finalmente Beaufort el 6 de junio de 1982, Israel lo utilizó como puesto de observación fortificado dentro de la “zona de seguridad” que controló en el sur de Líbano hasta su retirada en el año 2000.

Punto de observación
Situada en lo alto de una colina rocosa cerca de la localidad de Arnoun, en la gobernación de Nabatieh, la fortaleza ofrece visibilidad hacia el norte de Israel y las llanuras del sur del Líbano, así como sobre el valle del Litani.
A lo largo de la historia, quien controlaba este punto podía vigilar importantes rutas que se dirigían hacia el sur, lo que la convirtió en un objetivo constante para poderes rivales desde la Edad Media hasta la era moderna.
Pero sus estrechos pasadizos de piedra, sus salas fortificadas, sus cisternas de agua y sus pozos permitían a los combatientes resistir durante largos periodos en caso de asedio.
Para la doctora Lina Khatib, del programa de Oriente Medio y Norte de África del centro de estudios Chatham House, la reconquista israelí de Beaufort tiene como principal objetivo asestar un golpe a la moral de Hezbolá y de sus partidarios.
“La toma del castillo de Beaufort muestra que Hezbolá no puede impedir que Israel amplíe su ocupación del territorio libanés”, afirma.
El castillo, un sitio patrimonial protegido que en los últimos años ha sido restaurado y reabierto a los visitantes, es ampliamente considerado como parte de la identidad histórica y cultural del Líbano.
Autoridades locales de Arnoun han condenado los recientes ataques contra el lugar.
Y el lunes, el portavoz de la Unión Europea, Anouar El Anouni, declaró: “Pedimos a Israel que detenga la escalada militar en el Líbano y respete la soberanía y la integridad territorial del país”.
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