Cifras estadísticas del Ministerio Público (MP) revelan que el año 2025 finalizó con un total de 593 homicidios a nivel nacional, 10 más de los registrados en el año 2024, cuando se produjeron un total de 583. Esto significa que el aumento fue de 1.72 %.
Los datos revelan que las provincias con mayor número de asesinatos en 2025 fueron Panamá, con 357 asesinatos, Colón con 121; y Chiriquí con un total de 14.
Los números también revelan que la mayoría de las víctimas eran hombres jóvenes que oscilaban entre los 18 y 24 años de edad. En este rango de edad se perpetraron un total de 120 homicidios.
Mientras que otros 107 crímenes se dieron en personas del sexo maculino ubicados entre los 25 a 29 años de edad.
El informe del MP también destaca que el 87.4% de los homicidios (518) se perpetró con armas de fuego y sólo un 7.3% (17) se cometió con armas punzocortantes.

En el distrito de Panamá, los barrios de mayor incidencia de homicidios son Pedregal, Tocumen, 24 de Diciembre. Mientras que en el distrito de San Miguelito los corregimientos más peligrosos son Belisario Frías, Belisario Porras y Amelia Denis de Icaza.
En Colón, los barrios más peligrosos son Cativá, Cristóbal Este y Barrio Norte.
El exdetective de la Dirección de Investigación Judicial, David Villarreal, estimó que el incremento de los asesinatos en las provincias de Panamá y Colón se debe básicamente a las disputas de grupos criminales (pandillas) por el control de la venta de drogas.
Villarreal explicó que las disputas territoriales y tumbes de droga se saldan con ajustes de cuentas en las calles.
Detalló que en ocasiones las víctimas son hombres jóvenes que pertenecen a grupos rivales en conflicto por disputas territoriales.
Relató que en algunos casos las víctimas son privadas de su libertad, torturadas y luego asesinadas como un método de infundir temor a los grupos rivales.
Estimó que es necesario que las autoridades trabajen directamente en programas de prevención, sobre todo en jóvenes que se encuentran en riesgo social y que requieren de iniciativas educativas y laborales para alejarlos de las pandillas
Mientras que la sicóloga Georgina Herrera estimó que muchas de los miembros de pandillas víctimas de la violencia son jóvenes que han abandonado el sistema educativo y que son captados por estos grupos criminales que les ofrecen un grupo de pertenencia.
Herrera alegó que los jóvenes entre los 15 y 18 años son vulnerables a las influencias de grupos marginales que los captan para utilizarlos en la comisión de actos delictivos.

