Han sido cinco años de constantes y variadas actividades que tuvieron como objetivo rescatar la maravillosa historia de la ciudad, destacar su diversidad, potenciar la solidaridad entre quienes aquí vivimos, y trabajar con ahínco por una mejor ciudad para todos.
El trabajo ha sido de ida y vuelta, de reciprocidad generosa, pensado y planificado desde el conocimiento y la emoción, por los miembros de la Comisión 500 años de la Fundación de la ciudad de Panamá, creada en 2014 para honrar una fecha tan importante. De igual forma, cientos de voluntarios aportaron su granito de arena para reafirmar nuestro rol solidario, en especial los miembros del Comité de Conocimiento que validaron muchas de las iniciativas desde una perspectiva académica.
La ciudad de Panamá y su gente han sido protagonistas de la fiesta, han participado de forma entusiasta y generosa, en un ejercicio sólido de reflexión que permitió identificar y entender los motivos de la celebración: desde la historia compleja y común, la convivencia, la comunidad, la cultura aquí forjada, la amalgama de colores, olores y sabores, la nueva musicalidad, el conocimiento, la expansión geográfica y sus consecuencias, la ruta que se abrió a otros.
Esta ciudad –la primera fundada por los españoles en el litoral del Pacífico– se mostró colaboradora en la tarea de explicarse a sí misma. No solo como un emplazamiento que se mantiene en el tiempo, sino como una sociedad que apuesta por su carácter cosmopolita y plural.
Desde que arrancó el programa de la celebración, la fiesta fue acogida con curiosidad primero, avidez y entusiasmo más tarde. Y al abrirse las compuertas de la creatividad, se produjeron todo tipo de propuestas que fueron construyendo las identidades que configuran nuestro acervo urbano.
Bajo la marca “Panamá 500”, se convocaron variadísimas actividades que llegaron a los 26 corregimientos de la capital panameña, desde la ribera del Canal, el centro histórico y comercial, pasando por Chilibre en el norte y llegando a Pacora hacia el este, ensalzando la gran riqueza natural, patrimonial, cultural y humana de la ciudad de Panamá.
Es imposible citar todos los proyectos que vieron la luz durante estos cinco años pero podemos destacar algunos.
Desde el pilar “Panamá histórica”, por ejemplo, queda la colección bibliográfica Biblioteca 500, diez obras editadas por la Comisión que estarán disponibles en todas las bibliotecas públicas del Distrito. Será un especial legado de la fiesta.
Desde el pilar “Panamá diversa”, una colección de sellos postales alusiva a la conmemoración de la fundación de la Ciudad que destaca, en 4 estampillas, la diversidad de personajes y escenarios que hacen de ésta una Ciudad única y vibrante. Esta emisión especial se realizó con la colaboración de la Dirección de Correos y Telégrafos (Cotel) y la misma queda como recordatorio de esta importante celebración.
Las huellas de la fiesta están presentes en cada uno de los corregimientos que forman parte del distrito capital, en la forma de grandes murales realizados con la participación y aporte de los vecinos. Se trata de una actividad identificada con el pilar “Panamá solidaria” y fomentó un espíritu de comunidad y orgullo que esperamos continúe para nuevos proyectos.
La vista al futuro, hacia el “Panamá Posible” la marcó una serie de “Encuentros con mi Ciudad” que sirvieron para reflexionar acerca de la Ciudad que tenemos, y debatir sobre los temas más urgentes y retos pendientes que nos aquejan como Ciudad y sobre los que no se puede postergar solución.
Punto aparte requiere la novedosa propuesta del Museo de la Ciudad de Panamá (Mucpa), que presenta diez diferentes exhibiciones en los principales espacios públicos de cuatro corregimientos de la Ciudad. Llevar “la cultura a la calle”; es la consigna de esta iniciativa que nos cuenta desde diversas disciplinas, la historia de la Ciudad y que promueve el diálogo entre los ciudadanos y residentes para enriquecer el legado de la celebración.
Ahora que el proyecto pensado para celebrar los 500 años de la ciudad de Panamá llega a su fin, queremos reiterar nuestro agradecimiento a los capitalinos, panameños o extranjeros que aquí residen. Su generosa participación ha sido la mejor validación al trabajo realizado.
Termina una etapa, y se inicia otra. Queda seguir participando para defender y mantener lo logrado, preservar lo avanzado, apuntalar lo construido. El homenaje a la ciudad de Panamá debe continuar, como un abono fértil para ese árbol frondoso, “Panamá”, de múltiples raíces y un solo tronco.
(Mónica Alvarado es especialista en comunicación para la conmemoración de los 500 años de la Ciudad de Panamá)

