JOSÉ EL SOÑADOR. En su segundo día de indagatoria, Mulino volvió más buena gente que el primer día. Ni rastros del bulldog que fue por cinco años. Está hasta dulce, conversador, soñador… ya no trata a las patadas a los periodistas y hasta los saluda. Incluso sonríe, imagínese. ¿A cuánta gente habrá tirado al agua para estar tan tranquilo?
PÉRDIDA TOTAL. La directiva de la Asamblea convocó ayer a los diputados dizque para avanzar (porque nunca trabajan los viernes los perezosos esos). Pues resulta que de 71 diputados a los que les pagamos, solo fueron 36. Con esos empezó el pleno, pero la sesión nada más duró 45 minutos, porque no hubo el cuórum para votar. Cuando iban a votar no estaban los 36 exactos, así que tuvieron que cerrar la sesión y colorín colorado, cada quien para su casa. Esa Asamblea es caso perdido.
NEGOCIOS. Cada día le conocemos más a Riccardo Francolini. Ya sabíamos que era un incondicional de Martinelli en sus negocios, pero ahora vemos que cheques no le faltaban. ¿Dónde está? ¿Cuándo va a hablar?
